Frase del día

lunes, 22 de enero de 2007

Buscando a Eva (Blast from the past)



Acabo de ver esta película en TNT y me gustó como para recomendarla. La historia es que un hombre y su mujer-embarazada, se ocultan en un refugio antibombas, en 1962, ya que temen la inminencia de un ataque a EEUU. Accidentalmente, justo cuando se están encerrando en el refugio, cae un avión en su casa produciendo una explosión que los hace pensar que realmente hubo un ataque nuclear.
El refugio fue construido por el esposo, un ingeniero del MIT, pensando en que sea suficientemente grande y confortable como para pasar 35 años allí, hasta que la radiación les permita salir. La mujer tiene a su bebé, que es criado y educado allí por sus padres. A finales de los '90 las provisiones se acaban y los 35 años se cumplieron, así que el padre sale y vuelve muerto del susto por lo que ve. Así que es el hijo, quien ha pasado toda su vida allí abajo, quien debe salir al mundo y traer provisiones.
Con Brendan Fraser (el de La Momia y muchas otras películas) y Alicia Silverstone. Debo decir que ella está más hermosa que nunca.
Una comedia romántica (cómo no enamorarse de Alicia!) que no deja de ser una reflexión respecto del avance y el progreso.







En Cineismo
Estados Unidos, 1999
Dirigida por Hugh Wilson, con Brendan Fraser, Alicia Silverstone, Christopher Walken, Sissy Spacek, Dave Foley, Joey Slotnick, Dale Raoul.


Estamos en Pasadena. Corre el año 1962 y, mientras ruedan los créditos, Buscando a Eva se encarga de recordarnos el más célebre de los episodios que jalonaron la Guerra Fría: la crisis de los misiles soviéticos instalados en Cuba. Lo hace mediante mensajes televisados de John Kennedy y otras imágenes de archivo en blanco y negro. Poco después, ya en colores, la acción propiamente dicha nos presenta a Helen y Calvin Webbers (Sissy Spacek y Christopher Walken), un matrimonio tipo... con algunas particularidades. Es que papá, además de poseer una respetable fortuna, debe ser la persona más afectada por la –en ese entonces galopante– paranoia nuclear. Hombre obsesivo si los hay, Calvin aplica su conocimiento de las ciencias a la construcción de un refugio subterráneo, concebido para albergarlos a él, su mujer y el benjamín (Adam, nacido a poco de comenzar el film) durante el tiempo que fuere necesario. Por una de esas confusiones que siempre tienen a mano las películas, Mr. Webbers cree que cayó la bomba y todos se meten en el búnker, del que no saldrán hasta que el peligro radiactivo se haya disipado por completo.

Estamos en Pasadena y corre el tiempo actual cuando los Webbers abren las puertas del refugio. Transcurrieron nada menos que 35 años. Es la edad de Adam (Brendan Fraser), convertido por el aislamiento en un niño-adulto cultivado (aprendió varios idiomas y el arte de la danza de sus padres), refinado (es de lo más caballeresco), absolutamente inocente. Y por supuesto, célibe. Adam necesita una chica. Y como esta es una comedia romántica hollywoodense, descuenten que la tendrá. Como que se llama Eva (Eve) y él, Adán. La muchacha está compuesta por Alicia Silverstone, la teenager cínica, rubia y fatal más cotizada de los últimos tiempos (aunque ya no es teenager y cada vez luce menos rubia).

Hay varios niveles en la fábula de Hugh Wilson. Uno tiene que ver con la década del 60, que se lleva el primer largo tramo de la narración. Por momentos el film parece querer escarbar en la paranoia antirrusa, que es todo un tema, y en otros amaga con una evocación cultural a partir de ciertas costumbres de los Webbers y de los adminículos del refugio (que es casi idéntico a la "típica casa sesentista" de la familia). Pero ambas líneas quedan en esbozo, con lo que el segmento "bajo tierra" peca de extenso. Más aun cuando, llegada la actualidad, queda en claro que sólo oficiaba de prólogo para una comedia romántica estrictamente apoyada en las más añejas –y probadas– leyes del rubro. A ver si lo ponemos así: lo que Buscando a Eva tiene de original está trunco y funciona como excusa, mientras que su esencia no podría ser más convencional.

Y "convencional" no es una mala palabra, siempre y cuando las convenciones sean el marco de unos apuntes, pinceladas, o tan siquiera toques originales. Pero no hay mucho de eso aquí. Los chistes son mayormente prefabricados –tendrá Ud. la sensación de haberlos escuchado antes– y las etapas son las de siempre. Antipatía inicial (básicamente de la chica), acercamiento progresivo, distanciamiento penúltimo, palo y a la bolsa. Buscando a Eva también ofrece incontables rasgos de aquellas fábulas en las que un salvaje se civiliza de la mano de su futura (o futuro) cónyuge, con lo que entre sus influencias podrían citarse desde un par de clásicos hollywoodianos hasta telenovelas protagonizadas por Leonor Benedetto y Luisa Kuliok.

Brendan Fraser tiene el physique du rôle perfecto para el personaje que le tocó en suerte. Es más, lleva varios títulos explotándolo (Dios quiera que no lo encasillen de por vida en la categoría inocente/tontolón). Alicia Silverstone es tan igual a sí misma que ya cansa. No obstante –o tal vez por eso– saltan ciertas chispas cada vez que Eva se deja impresionar por Adán.

Guillermo Ravaschino



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